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Este mural en Filadelfia homenajea a un grupo de bailarines de bomba de la tercera edad
Artistas puertorriqueños han estado pintando murales como una forma de tender un «puente cultural» entre Filadelfia y Puerto Rico
FILADELFIA — Un mural recién pintado ha respirado nueva vida en el Centro Comunitario para Mayores de Norris Square (NSSCC, en inglés). En las dos paredes que flanquean la entrada, se ven imágenes de rostros sonrientes y faldas en movimiento entre tonos rojos, azules y amarillos. El mural rinde homenaje al «Grupo Alegría», un grupo de bailarines de bomba de la tercera edad formado por el centro para ayudar a las personas mayores en socializar y mantenerse activas durante la pandemia de COVID-19.
El NSSCC se encuentra justo enfrente del parque, el corazón del barrio.
“Pienso que ellos, estando aquí en el parque, son los que le dan la vitalidad a esto aquí”, dijo el artista puertorriqueño Celso González, en una entrevista con 9 Millones. Como artista encargado del mosaico del mural, colaboró con la artista Betsy Casañas, afincada en Filadelfia, quien diseñó este proyecto.
En los pasados dos años, la organización local Mural Arts ha seleccionado a artistas puertorriqueños para colorear las paredes del barrio de Norris Square, un núcleo de población mayormente puertorriqueño situado en el norte de Filadelfia. Con el apoyo financiero de Mural Arts, CAICU Norris Square Tours pretende consolidar la historia cultural del barrio mostrando temas puertorriqueños y figuras locales, mural a mural.
La mayoría de los miembros del Grupo Alegría tienen 60 años o más. Sus rostros sonrientes están enmarcados por pañuelos azules y rojos en sus cabezas, y sus cuerpos, ataviados con trajes tradicionales puertorriqueños con volantes, destacan sobre un fondo palmas perfiladas en tonos azul cerúleo. El mural también muestra a Carmen Aponte —fundadora del centro y reconocida líder comunitaria— en un gran retrato en blanco y negro, realzado por un mosaico de color naranja brillante. El centro NSSCC lleva su nombre.

Este colorido mural del NSSCC —uno de los cinco centros gestionados por Catholic Charities of Philadelphia— es la reciente incorporación a la serie que homenajea al patrimonio puertorriqueño. El proyecto nació a partir de conversaciones con grupos de 60 residentes, cuyas aportaciones en varias reuniones inspiraron los temas. A lo largo de dos años, los ocho artistas acordaron qué temas querían representar basándose en ese conjunto de ideas.
“Mientras hacíamos el proyecto, comíamos todos juntos en el comedor aquí [en el centro]... Ha sido bien lindo para mí poderlos conocer y hacer este proyecto bien diferente. En mi carrera llevo haciendo tantas cosas, pero nunca había hecho un proyecto así integrado con una comunidad así mayor”, añadió González mientras recorría los pasillos del centro.
Sentadas alrededor de una enorme mesa ovalada en la sala de conferencias del centro, ocho integrantes compartían alegres fotos y vídeos de presentaciones. Tomaban turnos en contar las historias que se escondían tras los trajes que habían confeccionado y las coreografías que habían aprendido. Es evidente que el vínculo entre los miembros transmite esa misma alegría que les apoda como grupo.
“Mira, esta es una de las vestimentas”, presumió Lidia Arévalo, una de las integrantes, señalando unas chaquetas rojas con bandas bordadas.
Cuando el grupo se formó en 2022, interpretaba exclusivamente bomba y plena —dos ritmos musicales tradicionales de Puerto Rico—, pero más tarde amplió su repertorio para incluir otros estilos. La lista de Arévalo incluía estilos como el c’hunchu/hyuayno peruano, la cumbia mexicana (un subgénero de la cumbia), y el twist estadounidense. “Sí, tenemos muchos bailes. Muchas coreografías”, afirmó con orgullo.
Un mural que dice: “Los latinos seguimos vivos”
Kensington, a orillas del río Delaware, ha sido marcado por la inmigración puertorriqueña. Con el tiempo, la gentrificación y el aumento del costo en vivienda han empujado a los residentes puertorriqueños hacia comunidades en el norte de la ciudad, como Norris Square. Este lugar, que desde la década de 1950 ha sido un centro tradicional de la clase trabajadora puertorriqueña, ha sufrido varias olas de inestabilidad económica. Más recientemente, los residentes han luchado por mantener la zona asequible para vivir, mientras ciudadanos latinos se marchan para vivienda asequible.
A pesar de los cambios demográficos, los datos del censo muestran que el norte de Filadelfia sigue teniendo la mayor concentración de residentes de la diáspora puertorriqueña en Filadelfia.
A principios de 2024, Mural Arts Philadelphia y Norris Square Neighborhood Project recibieron una subvención de $125,000 del Fondo Nacional para las Artes. El premio «Our Town», se destinó a apoyar el CAICU, una serie de proyectos de arte público de «compromiso social» de dos años dirigida por la curadora Marangeli Mejía-Rabell y el muralista González. Su objetivo era crear vínculos entre los temas de pertenencia, identidad y hogar de la diáspora puertorriqueña de Filadelfia y Loíza, en Puerto Rico.
Julia Ponce, residente desde hace mucho tiempo y miembro de Grupo Alegría, considera que el mural es una reivindicación de su derecho a que se respete su identidad culturalmente diversa.
“Nosotros los latinos estamos vivos, estamos aquí, estamos activos,” afirmó Ponce.
CAICU es una serie de arte público que entrelaza figuras y temas claves que homenajean a la presencia cultural de los puertorriqueños en la ciudad. González se ha familiarizado con la zona de Kensington durante los últimos seis años, trabajando en múltiples proyectos de murales con Mejía-Rabell. Su obra pone de manifiesto las raíces latino-caribeñas de Norris Square. Muchos residentes, como Ponce, llevan más de 45 años viviendo en la zona.
Bailar le brinda salud a las personas mayores
El Grupo Alegría se formó dos años después del inicio de la pandemia de COVID-19, explicó Wanda Mercado, directora del NSSCC.
“Según van bailando y la coreografía, pues ayuda en cuanto a la demencia, ayuda en cuanto al balance, diferentes áreas. El propósito fue de salud y bienestar”, dijo Mercado.
Una investigación realizada por David Márquez, investigador en kinesiología de la Universidad de Illinois Chicago (UIC), revela que los programas de baile mejoran las funciones cognitivas y la salud general de las personas mayores. Bailar supone un reto para el cerebro y requiere esfuerzo físico, al tiempo que mejora la salud cerebral gracias a la interacción social, que suele disminuir en los grupos de edad más avanzada.

“Nosotros los ancianos contamos. Hacemos la diferencia”, declaró Ponce, al tiempo que también se expresaba complacida con el mural. “Nos ayuda también al centro porque este es un sitio al que nosotros venimos y ellos se tomaron la libertad de ayudarnos a que surgiera, para nosotros entonces seguir… Vamos a estar vivos y vamos a hacer la diferencia”, añadió.
Las personas mayores puertorriqueñas de Filadelfia representan casi el 17% de una población hispanohablante pequeña pero en declive, según reveló una encuesta comunitaria realizada en 2025 por Penn State Extension. A medida que más residentes de Norris Square envejezcan, necesitarán programas específicos para mantenerse activos y socializar.
En eso se enfoca el centro para personas mayores de Norris Square, que atiende a los residentes de la zona, en su mayoría latinos. A través de bailes tradicionales, una sala dedicada al dominó y comidas caseras puertorriqueñas, el NSSCC refuerza el tejido cultural que ayuda a las personas mayores a prosperar en la tercera edad.
Ante el continuo aumento de las necesidades de las personas mayores, a Mercado le preocupa que los fondos federales se estanquen o incluso se reduzcan. Los recortes en las subvenciones federales para la salud, y la reestructuración de las prioridades federales han desestabilizado el sector de la salud pública, afectando a todos, desde la discapacidad hasta la atención de la salud conductual. Por ejemplo, en diciembre de 2025, el Centro para la Defensa de los Derechos e Intereses de las Personas Mayores (CARIE, en inglés) de Filadelfia anunció su cierre tras 50 años de actividad, alegando problemas de financiación.
Centros como el NSSCC son importantes ya que actúan como espacios culturales y centralizan el acceso a recursos clave, como el ejercicio físico y la educación sanitaria.

El Grupo Alegría no solo es la fuente de inspiración de un mural situado frente al parque del barrio, sino que también ha demostrado ser una forma de conectar con las generaciones más jóvenes, como es el caso de Kristian Casañas, de 27 años, un vecino de Norris Square que dirigió el equipo de pintores.
Como miembro más joven del grupo de pintores, Casañas afirmó que se siente afortunado de haber formado parte del proyecto. Su madre, Betsy Casañas, diseñó el mural junto con González.
“Estar cerca de ese tipo de trabajo te muestra cómo puedes marcar la diferencia en la vida de las personas de diferentes maneras: simplemente a través de interacciones sencillas, un poco más de empatía, compasión y paciencia”, añadió Casañas.
“Imagina que tu abuela está haciendo lo que más le apasiona, simplemente viviendo su vida al máximo. Solo intentamos plasmar eso… el orgullo, la alegría y muchos movimientos de hombros”, dijo Casañas, calificando esta obra en concreto como un “homenaje en vida”.

Así es como lo ven también personas mayores como Sonia Seguí.
“Somos un ejemplo para la juventud,” dijo Seguí, mientras recordaba la reacción del nieto de su amiga Yolanda. “Ese niño —el día que nosotros bailamos— ¡[recuerdo] cómo ese niño lloraba al ver a su abuela bailar!”, dijo mientras se volteaba para mirar a las demás.
Vicky Díaz-Camacho es una periodista mexicano-puertorriqueña que ha sido reconocida por sus reportajes sobre las personas sin hogar, la educación y las políticas de salud pública.
La periodista Laura M. Quintero, editora jefa de 9 Millones, contribuyó con ediciones a este reportaje.


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