
Ismael Cruz Córdova: Encarnar a Albizu “ha reafirmado mi misión”
El actor explica su proceso para interpretar al defensor de la independencia de Puerto Rico Pedro Albizu Campos en el corto “Mataron a Pedro”
“¿Por qué nosotros no?”. Esa es la pregunta que el actor Ismael Cruz Córdova se hacía desde pequeño, y que, eventualmente, lo llevó a hacer cine. Cuando se percató de las desigualdades que enfrentaba su familia, las preguntas eran incesantes: “¿Por qué nosotros no podemos beneficiarnos; no podemos estudiar en las mismas escuelas? ¿Por qué nosotros no podemos irnos de vacaciones? ¿Por qué nosotros no podemos ir para San Juan a la playa? Como personas pobres, era un acontecimiento tan grande [ir a San Juan]”, expresó recordando su crianza en Aguas Buenas.
Ver el esfuerzo constante de las mujeres en su familia le inspiró a visibilizar esas luchas. “En realidad, mi gente, yo hago esto por nosotros; yo no hago esto por ninguna fama”, enfatizó ante una audiencia intergeneracional, que escuchaba atentamente.
La conversación se dio después de ver el cortometraje “Mataron a Pedro”, en su fin de semana de estreno en Puerto Rico, en La Respuesta. El filme, dirijido por Kristian Mercado, muestra estampas de la vida de Pedro Albizu Campos, el abogado y líder nacionalista que luchó por la clase obrera y por la independencia de Puerto Rico. Cruz Córdova interpreta a quien apodaban “El Maestro”.

El actor dijo que se obsesionó con la historia de Albizu Campos porque compartía sus mismas inquietudes por el racismo, clasismo y colonialismo que enfrentan los boricuas. Además, sintió aún más conexión cuando se enteró que el orador vivió en su pueblo natal. “Yo me obsesiono calladamente”, admitió. Durante años, ha estado investigando sobre Albizu Campos. Desde hace cinco años —antes, incluso, de alcanzar el estrellato por su rol como Arondir en “The Lord of the Rings: The Rings of Power”— le empezaron a llegar mensajes por Instagram de boricuas en la diáspora, diciéndole que podría interpretar a Don Pedro por su parecido físico.

“Nunca pensé en la vida que me iba a tocar a mí hacer esto, y de repente llega Kris [Mercado]”, admitió sobre el momento en que lo reclutó. Mercado ha expresado que se crió viendo a Albizu Campos como un héroe. “Esta película es mi intento de darle a él y a Laura [Meneses] la plena humanidad que merecen en la pantalla”, planteó en una declaración escrita.
En estas próximas semanas, “Mataron a Pedro” se presentará en San Juan, Baltimore, Nueva Jersey y Nueva York. Pueden ver las próximas proyecciones aquí.
A continuación, reproducimos el diálogo que tuvo 9 Millones con Cruz Córdova durante la tercera función del estreno en Puerto Rico, en julio. La conversación fue editada para concisión y claridad.

Camille Padilla Dalmau: Parte de la radicalización de Albizu Campos, con sus ideales antiimperialistas, ocurre cuando él va a Estados Unidos a la milicia, y siente ese discrimen y racismo. Me da curiosidad si, para ti, mudarte a Estados Unidos fue parte de tu radicalización. ¿O desde pequeño tuviste influencias que te hablaron sobre una figura como Albizu?
Ismael Cruz Córdova: Yo creo que yo salí radicalizado de mi mai… [Se ríe]. Yo crecí en una familia muy pobre, con unos altos niveles de analfabetismo, en Aguas Buenas, Puerto Rico. También, siendo una persona afroboricua, fueron cosas que casi inmediatamente me dejaron saber que yo no tenía un lugar principal, ni el más deseado ni el más favorecido. Nosotros, como familia, yo como individuo también y como comunidad, se nos pedía que nos quedáramos en el margen, en nuestra esquinita, en nuestro ladito, y que ahí creciéramos, nos desarrolláramos y nos muriéramos. Desde pequeño tuve esa inquietud. No sé cómo se me despertó; eso fue bien temprano. Yo decía: ¿Por qué nosotros no? ¿Por qué nosotros no podemos beneficiarnos; no podemos estudiar en las mismas escuelas? ¿Por qué nosotros no podemos irnos de vacaciones? ¿Por qué nosotros no podemos ir a San Juan para la playa? Como personas pobres, era un acontecimiento tan grande. Me acuerdo que veníamos en una gira y nos moríamos gritando: “El perro de piedra, el perro de piedra”. ¿Se acuerdan del perro? Eso era como una cosa tan grande para nosotros. Ir a McDonald's nada más… Celebrábamos.
Esa inquietud nunca, nunca salió de mí. Me llevó a continuar investigando, a continuar peleando, a continuar siendo víctima de mucho, mucho, mucho rechazo y mucha presión… La razón por la cual yo pude comenzar a, como dices, a radicalizarme [fue] a través de la educación; a través de los libros; a través de las oportunidades. Fueron las maestras. Muchas mujeres valientes en el sistema de escuela pública que, por la esquinita, me daban un librito; me daban un consejo. Como nadador, caigo en una escuela privada Notre Dame de Caguas, como becado. Teníamos un sacerdote, que me parece era una persona bastante nacionalista y en las horas de almuerzo nos decía: "Pueden venir al salón", y ahí nos daba nuestra clasecita de historia de Puerto Rico.
Pasé todos esos procesos y nunca se murió en mí esa pregunta: ¿Por qué nosotros no? Yo creo que todos los que estamos aquí hemos tenido esa pregunta: ¿Por qué los puertorriqueños no? ¿Por qué a nosotros nos tratan así? ¿Por qué nos rezagan? ¿Por qué nos tiene aquel anaranjado que estar tirando Bounty cuando murieron más de 4,000 personas después de María? ¿Por qué nosotros tenemos que estar doblegados a ese tipo de tratamiento? Eso es lo que hoy en día, lo que me lleva a mí—lo que me guía.
Camille: El trabajo de un actor es canalizar a otro, especialmente, cuando estás interpretando a una figura histórica. ¿Cómo fue ese proceso de interpretar a Pedro?
Ismael: Ya yo había entrado en un proceso de investigación. Pero entonces, al encarnar el personaje, [es] completamente diferente. La ansiedad que me cayó encima; las dudas —del mismo talento, de la misma capacidad— fueron muy grandes. Hasta estos mismos eventos... Ahora, me siento un poquito mejor porque ya es el tercero, pero durante el primero estaba nervioso porque yo los veo a todos ustedes y [veo que] todos tenemos el mismo amor y sabemos la responsabilidad. Yo he querido poder asumirlo de la manera que merece…
No hay mucho documento histórico de Pedro joven en cuestión fílmica. Es difícil de ver, y pues, tuve que hacer un pequeño mosaico de las fotos. Pero, hay mucho audio. Yo empecé a trabajar el personaje a través de la voz de Don Pedro, que es increíblemente específica. Tiene fuerza y cadencia. Uno trabaja, como un cantante, la cavidad bucal. Ahí es que empiezo a entender físicamente de dónde sale esa rabia y lo que empieza a despertar en mí. De la voz es que entonces yo construí todo el personaje.

Camille: Wao, ¿nos puedes compartir una frase de Pedro, con la voz de él?
Ismael: No. [Todos reímos]. De verdad, es súper difícil… Yo no tuve esa voz hasta que hicimos la primera escena. Debbie [Pérez], la productora, sabe que yo estaba abrumado. De verdad, yo estaba súper abrumado, y no tengo ningún problema en decirlo. Estaba increíblemente abrumado y nervioso. Cuando hicimos ese primer speech y me salió [la voz], eso nos paró los pelos a todos; a mí también... Es que fue una cosa tan bonita, como espiritual, ancestral. Fue una cosa hermosa.
Hay que entender… [En aquel tiempo] no había celular… Eso era de plaza en plaza, de cañaveral en cañaveral. O sea, esa voz tenía que llegar, y esa voz fue la que hipnotizó a un pueblo, a un continente. Don Pedro tiene tentáculos que llegan al movimiento de independencia irlandesa. Estamos hablando de una persona que tiene esa voz de orador… Es una cosa súper especial y [le] tengo mucho respeto.

Camille: ¿Tenías algún ritual o alguna práctica, para invocar a Don Pedro?
Ismael: [Escuchar] los audios como tal; [ver] las fotos... Muchas personas me han apoyado en el proceso. Una persona me dio [una copia de] la revista Life, que salió justo cuando hubo el atentado en The House [of Representatives], con Lolita [Lebrón]. Yo lo tenía ahí en papel, y veía todo eso; veía a Don Pedro. Es un documento que salió a los dos o tres días. Llevo eso conmigo. Lo escuchaba. Pero, la realidad es que estábamos allí mismo como pueblo en la filmación, y eso era más que un ritual, una cosa que todos honramos esa energía y todo el mundo me cuidó para que yo pudiese… [Aplaude la audiencia]. Sí, de verdad, [me cuidaron] para que yo pudiese llevar esto a cabo. Una cosa hermosa, de verdad.
Camille: ¿Cómo crees que este cortometraje puede adelantar conversaciones sobre la soberanía de Puerto Rico?
Ismael: Los que estamos aquí, pues, ya entendemos muchas cosas. Lo que hay que enganchar mucho es la generación más joven, que son los que tienen energía; los que se están tirando a la calle; los que se van a tirar a la calle. Hay muchas personas —que he visto varias aquí— que están corriendo en las redes [sociales] unas páginas súper bonitas e importantes —Salón Boricua, El Cayito, BoriFrases— que nos están educando a nosotros…
Me encantaría hacer sería una limited series, porque el universo nacionalista no está completo si no hablamos de sus mujeres. Esa historia termina siendo segunda. A Laura Meneses, mucha gente no la conocía, yo no la conocía a profundidad. Esa mujer es la persona que fue el espinazo de Pedro, no tan solo una figura materna; es una figura central política. Él la conoce en Harvard... Fue una persona también educada en Harvard, que se une a esta lucha puertorriqueña; que es exiliada y continúa ese legado después de la muerte de Don Pedro… Ha sido borrada de la historia. Tanto en Perú —era una mujer peruana— como aquí.
Este corto es perfecto porque sabemos que los chamaquitos, [lo pueden ver] en un salón de clases [en] 15 minutos, y tiene suficiente información para hacer preguntas.

Camille: Entonces, esto es para las maestras radicales.
Ismael: Está perfecto. Mi deseo es que continuemos [con estos proyectos]. Estamos en un momento súper bonito; un perfect storm de patriotismo y protagonismo internacional, que sabemos que Bad Bunny ha agarrado con DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Tenemos un momento bien específico, una cosa [que ocurre] una vez en una generación [o en] dos o tres [generaciones]… y lo que espero es que esto reafirme nuestra misión. Definitivamente, ha reafirmado mi misión.
Me preguntan siempre quién fue mi inspiración; qué película. No lo fue… Mi inspiración fue mi tía, mi mai, mi abuela lavando casas, cogiendo cuatro guaguas para llegar caminando a la escuela... Eso fue lo que me llevó a hacer cine: esa falta de voz, esa falta de visibilidad.
En realidad, mi gente, yo hago esto por nosotros, yo no hago esto por ninguna fama. Yo hago esto porque tengo un sentimiento patrio, que no hay quién me lo exorcice; yo amo a nuestra patria. [La audiencia aplaude]. Y como dicen, yo prefiero morir parado, que vivir arrodillado. [La audiencia vuelve a aplaudir].
Yo estoy muy claro con mi propósito en este estornudo que, básicamente, es esta vida. Este tipo de proyecto (y muchos más) es lo que quiero continuar [haciendo]... Vamos a seguir haciendo proyectos; vamos a seguir haciendo cositas. Por favor, sigan apoyando.



