Flor Joglar de Gracia: "Criar es un proyecto de país”

La mamá de cinco artistas —tres de ellos de popularidad internacional— comparte cómo la música y la protesta formaron parte integral en la crianza de su familia

Por:
Laura M. Quintero
Publicado en
May 8, 2026
Arte y cultura

Flor Joglar de Gracia camina sin prisa. Cruza la avenida Constitución, con su traje largo color rosa amapola. Le hago una seña. Me ve y saluda, mostrando su sonrisa amplia. Aunque ella prefiere pasar desapercibida, hoy, hace honor a su nombre, como un brote de color en medio de las tonalidades grisáceas y opacas del Parque Luis Muñoz Rivera, en el Viejo San Juan, donde acordamos vernos. La luminosidad, que exhibe en esta mañana de mayo, la ha reflejado también en la vida de sus cinco hijos.

“Yo quería ser la mamá con la que siempre soñé. En el camino me equivoqué […], pero todo el amor que les pude dar, se los di”, expresó Joglar de Gracia, sentada en un banco de madera frente a un arbusto de jalapa morada, que combina con su vestido.

La mamá de cinco artistas contó —en exclusiva con 9 Millones— cómo la música, las artes y la protesta formaron parte de la crianza que impartió, hasta llegar a formar a personas que aman profundamente la patria y que procuran todo su bien.

“La fama nunca fue el camino”, admitió.  “Siempre les dije: ‘No estamos en este mundo para vivir para nosotros[…]. Estamos aquí, para ser solidarios”, recordó.

Y así ha sido. Ileana Cabra Joglar, su hija menor conocida por su nombre artístico iLe, ha encabezado protestas del Día Internacional de la Mujer cantando «Contra todo», que compuso con enojo ante la mala administración pública, y que invita a la fuerza colectiva. René Pérez Joglar —conocido como Residente— ha escrito un sinfín de canciones de protesta, como “Querido FBI”, escrita tras el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, y “Afilando los cuchillos”, lanzada durante las protestas del Verano del ‘19, que exigían la renuncia de Ricardo Rosselló. Milena Pérez Joglar, su hija mayor, también compone, actúa y cursa una maestría en gestión cultural. Tanto Milena como Gabriel Cabra Joglar trabajan con iLe en la conceptualización creativa. Gabriel también trabaja como creativo junto a su hermano Residente. Eduardo Cabra Martínez —el hijo que Flor no parió, —  y quien fue “Visitante” en la agrupación Calle 13— también produce, compone y toca varios instrumentos.

Habiendo dejado atrás la actuación para criar a sus hijos, Flor reflexionó sobre los logros inesperados y sus aprendizajes. “Jamás me hubiese imaginado todo esto que pasó para nosotros”.

Durante esta semana del Día de las Madres, 9 Millones entrevistó a dos madres de artistas para exponer cómo el criar puede ser un proyecto de vida y de país. Las respuestas fueron corregidas para mantener la brevedad y claridad del texto.

Laura Quintero: ¿Cómo la música estuvo presente en la vida de tu familia?

Flor Joglar: La música siempre estuvo presente en nuestra familia y en mi vida desde chiquita… Mi hermana y yo nos criamos con mi mamá y con mis abuelos maternos. Mi mamá cantaba, bailaba[…], escribía, dibujaba, pintaba, componía, decoraba, todo. O sea, yo le decía:, “Mamá, a ti te dieron todos los talentos del mundo”.  Siempre, en casa de mamá, había música… Mi mamá, según me contaban, era de las que se tiraba en el piso en la Universidad de Puerto Rico a bailar como las rumberas de su época.

La mamá de Flor, Flor Amelia de Gracia Barreiro (a la derecha), amaba cantar y componer. En la foto, salen junto a José Cabra González, exesposo de Flor. Foto suministrada

Cuando [yo] entro al teatro, pues también fue la actuación —con Teatro del 60. Mis hijos también estuvieron expuestos desde chiquitos. ¡Yo parí a Milena prácticamente en el teatro! Luego, vino René… El papá de Milena y René fue músico; abogado laboral, pero también era músico. Estuvo en la [Escuela] Libre de Música. Mi segundo esposo publicista también fue músico; es músico… todavía toca.

Siempre había de todo tipo de música: clásica, salsa, flamenco —porque a mí me encanta— tango… boleros... Mi exesposo [ponía] mucha, mucha música, en todo momento: en el carro, en la casa… Cuando limpiábamos la casa, como dijo René una vez, poníamos a Rubén Blades.

Siempre estuvieron súper expuestos a todo tipo de música, sobre todo, música que tuviera que ver con algún tema social y político.

Laura: iLe ha cantado y grabado canciones de tu mamá. Háblame de qué significó eso.

Flor: Mi mamá tiene muchas composiciones. Ileanita ha grabado tres. Ya cuando nosotras nos casamos —mi hermana y yo nos casamos jóvenes: yo me casé a los 19 años y mi hermana tenía 18, cuando se casó— pues ella, [mi mamá], como era maestra de escuela, aprovechó que nosotras no estábamos en la casa y pues salía [y] cantaba sus canciones. Había un club que se llamaba El Tú y Yo, ahí ella iba y cantaba, y le cantaban sus canciones.

iLe grabó «Dolor», una composición de su abuela, junto a Cheo Feliciano.

Siento un poquito de tristeza que no pudo escuchar a Ileanita cantando sus canciones y no pudo escuchar la grabación de Cheo Feliciano con Ileanita cantando su canción «Dolor»… Wow, ella hubiese estado supercontenta; feliz de que eso se hubiera dado. No lo vio; sí, vio a Calle 13 y vio a Ileanita [como vocalista de la agrupación]. Ella le daba muchísimos consejos a Ileanita sobre cómo cantar, qué hacer con la voz; que no imitara a nadie. Ella le decía: “Tienes que crear tu propio estilo; ser tú”, y le daba sus consejitos.

Laura: René habla, en una de sus canciones, de cómo tú renunciaste a actuar para criarlos a ellos; para sacarlos hacia adelante. ¿Dirías que echar a tu familia hacia adelante se convirtió en un proyecto de vida?

Flor: Sí. No sé por qué esa canción me da ganas de llorar. Es una descripción de lo que nosotros vivimos. Como en toda familia, se viven momentos alegres y momentos bien difíciles.

La descripción que René hace de su familia, en la canción «René», emociona a su madre.

Cuando entré al departamento de drama —en ese escenario hermosísimo— ahí cogí mi primera clase de actuación con Dean Zayas, y Dean lo primero que dijo fue: “Ustedes saben que, de esto, no van a poder vivir”. Yo tenía 17 o 18 [años]. Fue en el segundo año de universidad, y dentro de mí, dije: “Yo sí voy a vivir de esto”. Y tuve la oportunidad de entrar a Teatro del 60.  Empecé con “Puerto Rico Fua”. Mi debut fue en Venezuela, [en] un festival de teatro allá. Faltó una actriz que lo había hecho antes aquí en Puerto Rico y me llamaron a mi casa a decirme si yo podía ir a Venezuela, y yo: “¡Sí!”. [Estaba] nerviosa porque imagínate, ese iba a ser mi debut. Entonces, pensé: “Yo voy a hacer esto toda mi vida. ¡Yo voy a vivir del teatro!”.

Yo me casé estando en la universidad. El papá de Milena y René estaba en primer año de Leyes. Un año después, tuve a Milena. Iba, con mi pipa [de embarazada], a coger mis clases.

Flor Joglar posa para la foto cuando estaba embarazada de René. A su lado, su primogénita, Milena. Foto suministrada.

Más adelante, que me había graduado, llegó René. No pensé que lo iba a tener que dejar en aquel momento. Pero, ya cuando nace mi tercer hijo —con mi segundo matrimonio, nace Gabriel— se me complicó la vida porque ensayar todos los días —como estaba el teatro en aquel momento, que había mucho, mucho trabajo—, para mí iba a ser bien complicado porque yo quería atender a mis hijos como ellos merecen.

Yo quería ser la mamá con la que siempre soñé ser. En el camino me equivoqué, porque no soy una mujer perfecta ni soy una madre perfecta. Me equivoqué, pero hice lo mejor que [pude]. Todo el amor que les pude dar, se los di. Y pues, tuve que renunciar a actuar. Había gente que me decía: “Ay, pero hay otras personas que lo hacen”. Pues, está bien, no sé cómo lo hacen, pero yo sé que yo tenía que atender a mis hijos.

Salir corriendo para ir a ensayar; antes de eso, aprender y estudiar un libreto. Eso no es fácil. Algo iba a salir mal, y yo no quería que fuera mi familia. Yo decidí atender a mis hijos primero.

Laura: ¿Cómo lo miras en retrospectiva?

Flor: No me arrepiento para nada. Creo que todo en la vida tiene un propósito y un momento, y ahora que miro hacia atrás, digo: “Wow, jamás me hubiese imaginado todo esto que pasó para nosotros”. Fue una sorpresa.

Han tenido la oportunidad de colaborar [con] todas esas personas que yo admiraba: Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, y son un montón. [Mencionó en otro momento también a Silvio Rodríguez]. De pronto, René colabora con Rubén Blades. Yo no pensé que iba eso a ocurrir. René quiso [grabar] en La Perla, y lo buscó hasta que se dio, y de verdad que ahora tiene una relación muy linda. Tenemos todos con él una relación muy bonita. También, cuando Mercedes Sosa lo llamó para Canción para un Niño en la Calle, yo no lo podía creer.

Que sus hijos hayan grabado con artistas que ella admiraba, ha sido una sorpresa grata para Flor Joglar de Gracia; “un regalo de la vida”. En la canción «La Perla», René, Eduardo e Ileana cantaron con Rubén Blades.

Yo [veía] a Manuel Serrat —que de hecho, en uno de los Grammy lo conocí—. Yo lo veía, y yo se lo dije: “Esto es surreal. Esto es surreal, porque yo lo veía a usted en el teatro. Lo veía [a] usted [y] escuchaba sus canciones”. Y él casi no me dejó hablar para decirme: “Su hijo es una maravilla. Su hijo es un poeta”.  Yo lo miraba y yo [me dije]: “Wow. No puedo creer que Joan Manuel Serrat me está diciendo eso”.  Fueron cosas tan y tan mágicas. Jamás soñadas, jamás esperadas, jamás imaginadas, que por alguna razón se han dado. Han sido regalos de vida.

Yo siempre le pedía a la vida, al mundo y a Dios, sobre todo, en aquel momento, que sean grandes para el mundo, pero yo no decía “grandes” pensando en fama ni éxito. Yo [lo] decía [pensando] que fueran solidarios, que hicieran algo que ayudara a los demás. Eso era lo que yo pensaba. La fama nunca fue el camino. No me gustan las entrevistas; me gusta la privacidad de nuestra vida. Así que jamás pensé que iba a pasar todo eso, pero ahora miro atrás y digo: “Bueno, cada uno está siguiendo su camino”.

Yo soy mamá gallina. Yo siempre estoy pendiente. Ya son adultos; ellos hacen lo que quieren, pero yo doy mi picotacito aquí y allá. Los llamo, les digo qué está pasando. Doy mi opinión aunque no me la pidan, pero respeto también sus decisiones.

Laura: En esa sabiduría adquirida con los años, ¿cómo se logra formar a personas que aman la patria y que procuran todo su bien?

Flor: El amor a la patria se cultiva desde siempre, desde que ellos son pequeños, y en casa siempre eso estuvo muy claro. Siempre estábamos al tanto de lo que estaba pasando en el país y en el mundo. Lo discutíamos y lo hablábamos desde que ellos son chiquitos. Íbamos a alguna que otra marcha también. Con su papá, también iban a muchas manifestaciones.

Ellos han estado escuchando sobre la importancia de siempre luchar por lo que es justo y de ser solidarios. Aparte de eso, siempre les dije: “No estamos en este mundo para vivir para nosotros y ser individualistas. Siempre tenemos que estar pendiente de lo que está pasando alrededor, de quién está sufriendo y de qué manera le podemos dar la ayuda. Para eso estamos aquí, para ser solidarios”. Creo que de ahí surge todo, y según van creciendo, ellos mismos fueron exponiéndose.

De ahí, realmente, nace todo ese amor a la patria que ellos tienen.

Flor Joglar de Gracia participa de una manifestación en contra del despido de 30,000 empleados públicos durante la administración de Luis Fortuño. Foto suministrada

Y ellos lo están haciendo —los que tienen hijos, Milena y René— con sus respectivos hijos. No solamente [se informan] con lo que pasa aquí, sino con lo que está pasando en Palestina, Sudán, en distintos países ahora mismo; lo que Estados Unidos está provocando. Siempre hemos hablado de cómo [Estados Unidos] ha intervenido en otros países de Latinoamérica —y [con] nosotros, que somos colonia, tristemente— y cómo eso nos afecta.  

Laura: ¿Qué le aconsejarías a los que están empezando ahora la paternidad o maternidad?

No siento que tengo esa potestad de dar consejos a nadie.  Vivir es una aventura y vivir es algo bien personal.

Lo que les aconsejo es que, para tener hijos, tú tienes que querer tener hijos. Tú tienes que sentirlo, porque puedes romantizarlo: “Ay qué bonito”. Sí, pero ese bebecito hay que atenderlo, hay que darle cariño, y va a ir creciendo. Uno tiene que estar ahí todo el tiempo, y a veces —como yo— hay que renunciar a algunas cosas.

Yo soñaba desde adolescente con ser madre, de una manera muy romántica. Después, uno se enfrenta a todas esas personalidades diversas que no necesariamente te hacen caso, [ni] te escuchan. Cada uno, tiene su libertad. No es fácil, pero es una maravilla. Yo amo ser madre. Desde la primera vez. Yo parí a Milena, que fue la primera, y yo dije: “Yo quiero tener seis más”. Tenía 20 años, y las enfermeras se quedaron [como que]: “¿Qué está diciendo esta muchachita?”.

No tuve seis, pero con Eduardo —que no lo parí yo— pues [tuve] el quinto. Así es que tenemos este familión que yo quería tener. Mis hijos son Milena, René,  Eduardo, Gabriel e Ileanita. Son mis cinco hijos. A veces, me preguntan más por unos, que son más conocidos, y yo soy la mamá de todos ellos. No me dejes a ninguno fuera porque para mí, en mi corazón, es lo más grande en mi vida. Son esas personas con las que yo disfruto, de verdad, estar todo el tiempo.

Flor posa con sus cuatro hijos. De izquierda a derecha, René, Ileana, Milena y Gabriel. Foto suministrada

Laura: ¿Piensas que criar también puede ser un proyecto de país?

Flor: Criar definitivamente es un proyecto de país. Tú estás echando hacia adelante el presente y el futuro de nuestra patria, y hay que ponerle todo el empeño. Es uno de los trabajos más difíciles. Hay muchas emociones involucradas en esa crianza. Muchas cosas que uno tiene que desaprender y aprender, si uno quiere que esas personas sean unas personas solidarias, amorosas, que le den importancia a lo que es la patria y lo que significa trabajar para la patria.

No es un proyecto; es un proyectazo, que es para toda la vida.

La autora es la editora jefa de 9 Millones y una periodista con 14 años de experiencia cubriendo temas de política pública y su impacto en las comunidades.

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