Fray Roberto: “El odio no puede tener la última palabra”

En su sermón de las siete palabras, recuerda a los feligreses católicos que la fe no es llevar el crucifijo en el pecho, sino amor radical

Por:
Laura M. Quintero
Publicado en
April 3, 2026
Equidad

RÍO PIEDRAS—  El párroco de San Antonio de Padua, Fray Roberto Colón Ortiz, llamó este Viernes Santo a la feligresía católica a saciar la “sed” de Cristo acompañando a migrantes y desplazados, y apoyando iniciativas en favor de quienes sufren exclusión y pobreza. 

Durante el sermón tradicional de las siete palabras, el fraile de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos reflexionó sobre cómo las palabras pronunciadas por Jesús de Nazaret, al ser crucificado en Judea entre los años 30-33 d.C., son relevantes en estos tiempos, en medio de guerras, violencias, manipulación de la verdad y marginación de personas. También, en medio de la “incertidumbre económica, la migración que separa familias, [y] el cansancio de un pueblo que lucha” por subsistir y permanecer en Puerto Rico. 

“En medio de todo esto, Jesús sigue diciendo: ‘Padre, perdónalos’. No porque el mal no duela; no porque sea justo, sino porque el odio no puede tener la última palabra”, recalcó desde el púlpito de la parroquia San Antonio de Padua. 

Comparó la conspiración para crucificar a Cristo con acciones contemporáneas como decir “palabras que dividen”, emitir juicios rápidos en redes sociales, mostrar indiferencia ante quienes sufren o callar ante la injusticia, en lugar de expresar amor.  

Aclaró que “perdonar no es olvidar. No es justificar. No es permitir [el] abuso. Es soltar el veneno”. Entonces, añadió: “El mundo necesita políticas, soluciones, cambios... sí, pero también necesita corazones que no respondan al mal con más mal”. En esto, dijo, consiste “la revolución del Evangelio”. 

“La vida cristiana no es pasiva”

“Tengo sed” —otra de las palabras que los evangelistas le atribuyen a Cristo en la cruz— resuena con fuerza en el mundo de hoy, según el fray.  Se trata de una “sed de amor y de respuesta”, que recuerda que “la vida cristiana no es pasiva”. Colón Ortiz hizo referencia a los conflictos bélicos, las desigualdades crecientes y a las crisis climáticas. 

“En Puerto Rico, aún con la reconstrucción tras huracanes y fenómenos naturales, la población siente una sed de esperanza, seguridad, justicia y pertenencia. Se busca un futuro que respete la dignidad de cada persona, que cuide los recursos naturales y que sane los corazones marcados por la pérdida y la incertidumbre... Debemos preguntarnos: ¿cómo responder en un mundo y una isla que necesitan esperanza y compromiso”, contextualizó. 

Invitó así a saciar la sed de Cristo directamente en quienes sufren, incluyendo migrantes o desplazados, personas en pobreza o exclusión social, enfermos y personas mayores. Como posibles respuestas, mencionó “abrir el corazón y los recursos para acompañar y defender a quienes llegan [al país] huyendo de crisis o violencia”, así como apoyar iniciativas locales que ofrezcan educación, alimentos, salud y vivienda digna; visitar y apoyar en hospitales, hogares o barrios “donde la soledad es profunda”.    

Añadió que responder a la sed de Cristo también implica respetar y proteger la tierra, cuidando de “bosques, ríos y costas de Puerto Rico frente a la erosión, contaminación y cambio climático”; promoviendo la sostenibilidad; siendo guardianes de la biodiversidad; y creando conciencia ambiental en la comunidad. 

Denunciar la corrupción, el abuso o la discriminación es otra forma de saciar la sed de equidad y reconciliación, indicó el fray, al igual que construir espacios de diálogo. 

El fraile advirtió a la feligresía católica del peligro de una fe que se acostumbra a los signos y ritos, sin hacer suyo el amor de Jesús en la cruz. 

La comunidad de Río Piedras, donde está situada la parroquia, ha sido objeto de redadas por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos, como parte de la política de deportaciones masivas de inmigrantes sin tarjeta de residencia permanente.


Su mensaje se da, también, en el contexto de la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán, así como el genocidio de Israel en Palestina, ambos conflictos contra los que el Papa León XIV ha mantenido una postura crítica.

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