
“Gaslighting” político: Qué es y cómo responder
Ante las tendencias de desinformación, se torna más preocupante cómo impacta la participación ciudadana y salud mental
El gaslighting es un término cada vez más común al hablar de relaciones tóxicas. Tanto es el interés que el diccionario Merriam-Webster la reconoció como su palabra más buscada en 2022.
Merriam-Webster define gaslighting como “una manipulación psicológica” hacia una víctima, que cuestiona sus pensamientos, percepción o recuerdos, a fin de que pierda su autoestima o estabilidad mental, y ceda control a quien manipula.
Pero ha surgido una definición más reciente. El propio diccionario atribuye esta definición nueva al aumento vasto en canales de desinformación. Los estudiosos del tema apuntan a que hoy el gaslighting es un patrón observado fuera de lo interpersonal; presente también en espacios políticos.
“La desafortunada verdad del gaslighting es que es mucho más generalizado e invasivo de lo que pensamos o sabemos. Y hoy, se reconoce como una dinámica entre dos personas, grupos de personas o instituciones en el poder porque es una estrategia que funciona para controlar o manipular a otros para su propio beneficio”, escribió Robin Stern, psicoanalista de Yale University y autora del libro The Gaslight Effect, para Psychology Today.
Si el gaslighting puede tener efectos nefastos en la salud mental de una persona, imagínate cómo podría afectar el bienestar de una sociedad entera.
¿Cómo funciona el gaslighting político?
Similar al gaslighting en las relaciones, este patrón emplea estrategias que distorsionan cómo las personas perciben la realidad. En lugar de aislar a una sola persona, se trata de acciones que hacen a las personas perder su sentido de agencia y de control, impactando la participación ciudadana.
A menudo, estos patrones permiten a los manipuladores lograr metas como:
- Influir sobre la opinión pública
- Tomar decisiones que perjudican a ciudadanos
- Dividir a las personas
- Restar credibilidad a instituciones, medios de comunicación y activistas
- Acaparar el poder político
De ser efectivo, esta manipulación puede distorsionar cómo las personas perciben datos históricos y eventos actuales. Aunque la propaganda política es un ejemplo clave de desinformación en contextos políticos —en la Alemania nazi, la Guerra Fría y tras los atentados contra las Torres Gemelas (9/11)—, hay un reto moderno que ha aumentado el volumen de la desinformación: el mundo digital.
Ante un océano de información, es difícil distinguir lo real de lo falso. Peor aún, algunos ciudadanos no tienen las destrezas para verificar si lo que leen es cierto o no.
“Nos abrumamos rápido con información y buscamos atajos para saber qué creer y qué no creer. Y es en esos atajos donde caemos en esta garra de la desinformación”, explicó Mayra Vélez Serrano, cofundadora del Laboratorio Puertorriqueño de Opinión Pública (LabPOP) de la Universidad de Puerto Rico, a 9 Millones.

A esto, dijo la catedrática, se suman las predisposiciones psicológicas, que incluso personas educadas pueden tener, a aceptar información falsa, como las teorías de conspiración. Este fenómeno podría explicarse por los llamados sesgos de confirmación: la tendencia a buscar información que confirma las creencias propias, mientras se ignora todo aquello que pudiera contradecirlas.
La desinformación también afecta los niveles de confianza en las instituciones, y puede crear divisiones entre quienes creen y quienes dudan de ellas, según Vélez Serrano.
“Puede llevar a unas personas a no participar y a completamente alienarse, como puede llevar que algunas personas se activen y se arraiguen, hasta cierto punto, hasta llegar a un nivel de ultrafanatismo, en donde no le entra ningún tipo de información que pueda cuestionar lo que cree. O sea, tenemos este tipo de efecto polarizante”, explicó Vélez Serrano.
En una encuesta de 9 Millones publicada a fines de 2024, ciudadanos puertorriqueños mostraron poca confianza en el primer ejecutivo del país y en la legislatura, con un 24.4% y 16.4%, respectivamente, diciendo que confían en que sus decisiones son de beneficio “siempre” o “la mayoría de las veces".
- En contraste, los gobiernos municipales (42%) y el gobierno federal (39.8%) gozan de mayor confianza entre los ciudadanos.
¿Cómo opera la “Doctrina del Shock”?
Activistas han resaltado que el exceso de información puede afectar la capacidad de corroborar información, organizar movimientos y responder efectivamente. Como ejemplo, la Colectiva Feminista en Construcción citó las sobre 50 órdenes ejecutivas emitidas por el presidente Donald Trump, en enero de 2025, como un intento de sembrar confusión bajo una “Doctrina del Shock”, como parte de un conversatorio organizado a mediados de febrero.

El fin de esta táctica, según la periodista que popularizó la teoría, Naomi Klein, es adelantar políticas neoliberales, que ponen en peligro protecciones y derechos adquiridos, en momentos de crisis.
La desconfianza en gobiernos previos, junto con el deseo de una solución en medio de una crisis, hace que las personas se vuelven susceptibles a la desinformación, incluso sobre ideas de las que ya existía un consenso social y que están protegidas bajo la ley.
“Se crea la idea de que hay unas crisis y unas necesidades, que generan un montón de discusiones públicas [...]. Se crea esta agenda de lo que es importante, y se desvirtúa lo que son las necesidades reales de lo que la gente está viviendo en el país”, explicó Zoán Dávila Roldán, portavoz de la Colectiva Feminista en Construcción, en conversación con 9 Millones.
¿Cómo enfrentar el gaslighting político?
Reconocer un patrón de manipulación es difícil, pero hay maneras de actuar desde distintos espacios para lograrlo. Abajo, algunos de los consejos compartidos por Vélez Serrano y por Dávila Roldán.
- Crear y compartir contenido responsablemente: Al crear contenido, verifica la información con varias fuentes. No se debe repetir información sin corroborar, en especial si puede generar controversia y reacciones agresivas o intensas. En una entrevista, se debe confrontar la desinformación y verificar expresiones dudosas. Al igual, antes de compartir una noticia dudosa, verifica si es cierta usando recursos confiables.
- Apostar por la alfabetización mediática: Vélez Serrano apuntó que las iniciativas de alfabetización mediática pueden ayudar a las personas a tener las herramientas para distinguir la desinformación y manipulación de este tipo. La UNESCO considera que la alfabetización mediática brinda “un conjunto de habilidades esenciales para hacer frente a los desafíos del siglo XXI, incluyendo la proliferación de la desinformación y la incitación al odio, la disminución de la confianza en los medios de comunicación y las innovaciones digitales”. Iniciativas como las de Medioscopio, del Centro de Periodismo Investigativo (CPI) fomentan estas destrezas en Puerto Rico.

- Fomentar espacios constructivos, no divisivos: En lugar de solo dar espacio a los líderes de las instituciones, se debe dar prioridad a las voces de la gente, en especial de quienes participan en comunidades y organizaciones cívicas y políticas, destacó Dávila Roldán. Por igual, estos espacios deben fomentar debates abiertos y seguros, donde las comunidades puedan trabajar en colectivo para identificar y abordar casos de manipulación psicológica, escribieron los psicólogos Vernita Perkins y Leonard A. Jason para Psychology Today.
- Identificar las falacias en los discursos: La cofundadora del LabPOP explicó que las entrevistas a líderes o discusiones políticas serias pueden descarrilarse cuando alguien usa falacias lógicas. Como ejemplo, citó un caso de la falacia del espantapájaros: desviar la atención de un asunto con un tema que no se relaciona a lo que se preguntó o se discute.
“A veces ni se puede dar el debate cuando se mencionan estos temas. [...] Ya no es un punto donde tú puedes hablar de los hechos y pensar, ‘¿cuáles son los costos de esto? ¿Cómo uno se perjudica? ¿Cuáles son los beneficios de estas posiciones?’ Si inmediatamente tú vas a ‘Cuba y Venezuela’, pues olvídate, ya no hay más discusión. Son formas de strawman”, dijo en referencia a espacios de discusión en los medios de Puerto Rico.
Identificar estas falacias lógicas puede ayudar a confrontar y rendir cuentas ante figuras que buscan manipular información para beneficio propio.
- Apoyarse ante el caos: Quienes se abruman por la desinformación y sienten impotencia pueden buscar espacios para discutir y validar sus sentimientos, o crear los espacios. El apoyo mutuo es clave para evitar la apatía y sentir que no hay manera de exigir respuestas claras:
“Algo que directamente se impacta, precisamente por esta noción de caos, por esta desinformación, es nuestra capacidad de imaginar y nuestra capacidad de entender que realmente podemos impulsar cosas distintas. Vemos que esta gente tiene mucho poder, pero también en las comunidades, en el pueblo hay mucho poder, pero ese poder hay que organizarlo”, aportó Dávila Roldán.



