Las familias palestinas que encontraron un segundo hogar en Puerto Rico

Los palestinos empezaron a llegar a Puerto Rico en la década del 60, según la historiadora Soraya Asad Sánchez

Por:
Carlos Berríos Polanco
Publicado en
July 20, 2026
Inmigración

Nota de la editora: Esta historia fue producida con el apoyo de Altavoz Lab, una organización dedicada a impulsar el trabajo de periodistas comunitarios.

RÍO PIEDRAS— Ibrahim Muhamad Abufarah llega a su panadería todos los días a las cinco de la mañana, y típicamente se queda hasta las once de la noche. Lleva 36 años en esta rutina y faena, desde que vio un edificio abandonado en la calle Arzuaga, y decidió comprarlo junto a su esposa María Dávila. Lo primero que hizo fue recolectar madera desechada para reforzar la panadería. También, aprendió a soldar para ponerle rejas a sus ventanas. Baker’s Bakery —una institución para la comunidad de Río Piedras— funciona como un oasis para mucha de su clientela, que llega para disfrutar de un bocadillo y una bebida fría. 

Ibrahim es uno de aproximadamente 3,000 palestinos que han hecho de Puerto Rico su hogar, estimó Soraya Asad Sánchez, maestra de historia e hija de un inmigrante palestino. 

Ibrahim Muhamad Abufarah lleva 36 años atendiendo a quienes llegan a su panadería en la calle Arzuaga. Foto captura de video por Carlos Berríos Polanco

En los sesenta, muchos fundaron negocios en Río Piedras, que era el epicentro de la actividad comercial. De hecho, a la calle Padre Colón —que se ubica cerca de la Plaza del Mercado— se le conocía como “la calle árabe”, según Asad Sánchez, historiadora de la comunidad palestina en Puerto Rico. El propio papá de Asad, Khamis Asad Mohamed Rabee Asad, estableció allí su tienda de telas y cortinas, algunas de las cuales importaba desde Arabia Saudita. La tienda permaneció abierta durante 13 años, entre 1983 y 1996.

Aunque los 10 negocios de palestinos que antes estaban ubicados en la calle se han mudado o han cerrado, aún existe allí un negocio árabe de telas y perfumes, junto a la mezquita que Asad Mohamed Rabee Asad ayudó a fundar en 1981.

“El sueño de ellos era hacer su tienda. Muchos de ellos lo lograban y cogieron la tienda —una parte— como residencia, en lo que podían comprarse su casa”, explicó Asad Sánchez. 

Soraya Asad Sánchez camina junto a su padre, Khamis Asad Mohamed Rabee Asad, por la calle Padre Colón, que se conocía antes como la “calle árabe”. Foto captura de video por Carlos Berrios Polanco

El primer éxodo de palestinos de su país ocurrió en 1948 durante la guerra árabe-israelí. Un estimado de 750 mil palestinos fueron expulsados de su país durante ese tiempo, lo que se conoce como el Nakba (literalmente, “la catástrofe”).

“Ellos se llevaron sus llaves porque iban a regresar a sus hogares, y entonces esto es el símbolo de ese regreso. Muchos padres, de esa nakba, se lo pasaron a sus hijos; sus hijos, a sus hijos; a sus nietos; bisnietos… y hoy día, hay toda una generación de esos descendientes con su llave”, relató Asad Sánchez.

Diecinueve años después, más de 300 mil salieron tras la Guerra de Seis Días, en un evento conocido como el Naksa (“el retroceso”), en 1967. Este éxodo se dio porque el Estado de Israel dividió a Palestina entre Cisjordania y Gaza. Desde entonces, ha habido un desplazamiento constante de palestinos, que se han visto forzados a migrar buscando mejor vida o porque el gobierno de Israel los sacó de sus tierras.

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“Realmente, la llegada a Puerto Rico [fue] por los problemas en mi país… Yo tenía que buscar una salida porque no hay manera [de] seguir ahí. Sería la muerte”, dijo Ibrahim. 

Él aún recuerda cómo soldados israelíes destruyeron el negocio de café donde él trabajaba. También, mataron a dos de sus amigos universitarios. Después de eso, supo que debía irse. 

Los palestinos como él empezaron a llegar a Puerto Rico en la década del 60. Según la profesora Asad Sánchez, la mayoría llegaban de distintos países de América del Sur, por ejemplo, de Brasil, Colombia o Venezuela, así como de otros países caribeños como República Dominicana. Muchos se establecieron como vendedores ambulantes, vendiendo telas u otros objetos, de municipio en municipio. Así hizo su papá Asad Mohamed Rabee Asad, quien llegó a Puerto Rico después de vivir un tiempo en Perú. 

“Le llegó la carta del primo que vivía en un país que era muy bueno, que la gente era muy amable, que llegara a Nueva York, y que de ahí entonces llegara a Puerto Rico”, relató.  Una vez establecido en el archipiélago borincano, conoció a la madre de Soraya, Rosa María Sánchez Torres, con quien se casó y tuvo tres hijas. 

Tanto Asad Sánchez como la hija de Ibrahim, Natalia Ibrahim Abufarah Dávila, ven muchas similitudes entre las dos tierras que llevan en la sangre. Ambos son países controlados por un gobierno externo, que se impuso sin un proceso de autodeterminación, explican. En años recientes, Puerto Rico y Palestina han visto un empeoramiento en la calidad de vida de sus habitantes. 

Soraya Asad Sánchez ha perdido familiares asesinados por colonos israelíes. En la foto, muestra un collar con un colgante en forma del estado palestino y con los colores de su bandera. Foto captura de video por Carlos Berrios Polanco

Desde el 7 de octubre de 2023, más de 72 mil palestinos han muerto a manos del ejército israelita, la continuación de un genocidio que lleva décadas desde el Nakba. La familia Asad perdió un sobrino en Cisjordania, después de que unos colonos israelíes invadieron su finca y trataron de sacarlos de ahí a disparos. En 2023, ya habían perdido otro sobrino cuando colonos prendieron fuego a la aldea donde vivía.

“Mientras haya ocupación, no va a haber paz”, dijo Asad Sánchez. 

Mientras tanto, la familia Abufarah Dávila ha perdido familiares por la falta de acceso a la medicina y al cuidado médico.

Ibrahim pensó que había encontrado en Puerto Rico un sitio de donde nunca más lo desplazarían. Sin embargo, en Río Piedras, también está latente la amenaza de ser desplazados a causa de la gentrificación.

“Para muchos de afuera es un negocio, pero es más que un negocio. Llevamos 36 años co-creando con la comunidad un lugar de encuentro y de intercambio. Abandonar eso es como abandonar esos principios, esa crianza que me hizo ser yo, y a mi familia también”, dijo Abufarah Dávila. 

“Es lo que me hace luchar tres, cuatro, cinco, seis veces más fuerte”, agregó.
La familia Abufarah Dávila lucha por permanecer en Río Piedras. En la foto, María Dávila, la esposa de Ibrahim, conversa frente a la panadería, que exhibe el mensaje: “No me quiero ir de aquí”. Foto captura de video por Evan Moreno

Estas cuatro personas y muchas más son parte de la comunidad palestina en Puerto Rico, que ha sido documentada en “Una misma tierra: Comunidad palestina en Puerto Rico”. 

Carlos Berríos Polanco es un periodista independiente que se enfoca en temas ambientales, inmigración y seguridad.
Laura M. Quintero contribuyó con la edición.
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